A propósito del libro“Las paradojas del objeto en psicoanálisis”(*)
Por Ignacio Lotito
El martes 28 de agosto en el marco de la actividad de Lecturas Criticas del Centro Descartes, se llevó a cabo la presentación del libro Las paradojas del objeto en psicoanálisis. Dicha publicación, reúne una serie de trabajos compilados por Enrique Acuña (asesor y director de enseñanzas de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata), quien en su curso anual dictado en el 2005, propuso abordar el objeto en psicoanálisis vías sus paradojas.
En torno a ello, cada uno de los integrantes del equipo docente fue abordando un determinado tema para la clase del Seminario de Estudios Analíticos (SEA), que luego se plasmó en un capítulo de este libro. El Programa de Enseñanzas en Psicoanálisis (PEP) estuvo ordenado por las siguientes 5 paradojas: la paradoja del concepto-sin representación, la paradoja de la causa-efecto, la paradoja del vació-tapón, la paradoja de la perdida-recuperación y la paradoja del lector-escritor.
La mesa encargada de dicha presentación estuvo a cargo de Graciela Musachi, Cecilia Fasano y Enrique Acuña, quienes conversaron a partir del libro, de la política y la transmisión del psicoanálisis.
Graciela Musachi se refirió al libro como un testimonio de la acción de Enrique Acuña en la ciudad de La Plata en favor del psicoanálisis de orientación lacaniana, y también el testimonio de la fuerte relación a la política del Proyecto Descartes, así como su liderazgo en un grupo donde ahora hay nombres propios que muestran una “lectura delicada y con palabras precisas” de la obra de Sigmund Freud orientada por Jacques Lacan.
Para Musachi, el tema del libro (propuesto en el 2005) parece anticipar el nombre del próximo congreso de la AMP, que tratará sobre el objeto a en la experiencia analítica, cuando en ese momento no sabíamos de que se iba a hablar en el 2008, y nos dice :
“Cuando lean el libro verán que el objeto en psicoanálisis aparece como mirada, como causa, como objeto de amor, como agalma, como objeto de la pulsion, como falo, objeto de la angustia, como voz, como objeto perdido, como plus de goce, como encarnación; pero el rasgo novedoso que a mí me parece un hallazgo verdaderamente, es la perspectiva de la serie de paradojas respecto del objeto, que aísla y argumenta cada articulo”.
Respecto de las cuestiones generales y aledañas a la constitución del libro, fueron muy bien descriptas por Cecilia Fasano, quien mencionó cómo el programa propuesto por E. Acuña entusiasmó de entrada por ser diferente a los anteriores, ya que implicaba un recorrido por toda la obra de Lacan y además no estaba ordenado por conceptos como suele ser un programa de estilo universitario, sino que estaba ordenado por paradojas.
Estas paradojas se plantearon como un problema y enfrentaron al equipo docente a la exigencia de buscar desplegar esa aparente contradicción, para acercarse a la posibilidad de construir algún saber. Tampoco es anecdótico el contexto de la publicación, debido a que ese seminario estuvo a la altura de algunos acontecimientos ocurridos en ese entonces en el campo del psicoanálisis. Nos recuerda que fue el año que aparece en Francia el Libro negro del psicoanálisis, que en Argentina tuvo sus ecos, mediante algunos medios periodísticos que plateaban la agonía y abandono del psicoanálisis por los mismos psicoanalistas, sumado a la promesa de eficacia de algunas terapias breves y al avance farmacológico.
La respuesta en ese entonces del Colegio de Psicólogos de La Plata, fue la de organizar el II Encuentro Platense de Psicoanálisis, cuyo tema era Vigencia y eficacia del psicoanálisis en la cultura y en la sociedad; esto hacía resonar el anuncio sensacionalista sobre la muerte del psicoanálisis e invitaba a las asociaciones psicoanalíticas de la ciudad, a demostrar que el psicoanálisis gozaba de buena salud.
Lejos de la queja y de posiciones trágicas en torno al fin del psicoanálisis, opina C. Fasano, “el programa despertó interés por investigar, y bajo esa coyuntura hablar del objeto en psicoanálisis estuvo muy bien porque era oponer un programa de investigación frente a los aires apocalípticos”.
Por eso se trata también de un libro político donde “la teoría determina la practica que se ejerce, la practica interroga a la teoría y ambas diseñan una política, tanto a nivel de la organización institucional como en la dirección de una cura”. Se puede leer en el desarrollo de cada uno de los capítulos de este libro, como se conjugan estos tres términos: clínica, política y teoría. Fasano cita a German García, “no se trata de psicoanalizar la política tampoco de politizar el psicoanálisis, sino de entender que el psicoanálisis es una política”. También es bueno destacar que el texto esta editado por EDULP (Editorial de la Universidad de La Plata), que publica un libro cuyo programa no es para nada universitario, ya que esta abierto a la investigación y apela al uso de referencia nacionales que no son los nombres propios que justamente forman parte de la literatura psicoanalítica de la universidad, dando cuenta tanto de la alianza como de la relación de extimidad que se mantiene con dicha universidad.
Por su parte, Enrique Acuña enumeró las 5 influencias de lectura, que constituyeron el programa de trabajo colectivo y que permitieron luego el establecimiento del libro:
- Freud a través de Germán García (en una articulación que hace G. García a propósito de una traducción del alemán de 3 formas del objeto en Freud: die Sache, die Objekt y das Ding );
- Oscar Masotta a través de un texto publicado en la revista Versus en el año 2000, llamado El objeto metonímico (editado por primera vez en la revista española Sinthoma), donde subraya Masotta a partir de una distinción en el grafo del deseo, como hay un pequeño objeto metonímico que se desliza en el eje imaginario a partir del amor, culmina en el objeto del fantasma (como objeto de goce) y de ahí se desprende como objeto de deseo.
- Lewis Carroll, poeta y matemático, quien tenía una sensibilidad por las paradojas, especialmente en su análisis paródico que hace de una paradoja clásica griega de Zenón “Aquiles y la Tortuga”;
- Jacques Lacan, en especial el Seminario 11 y algunas cuestiones del Seminario 17;
- Jacques-Alaín Miller a partir de un capitulo de Los signos del goce llamado El objeto del psicoanálisis, entre otros textos.
Además, destaca, que el contexto de esas clases en el 2005 fue el Seminario de Estudios Analíticos que sigue la política del Centro Descartes en la medida que comenta El debate Freud-Lacan, al poner en tensión algunos textos de los cuales se desprenderían la cuestión de la paradoja, tomada como un instrumento de la enseñanza. Nos recuerda, que para Lacan (en L’Étourdit) la utilización de las paradojas lógicas en psicoanálisis es profundamente clínica, significa que la interpretación analítica, es la puesta en juego de una red paradojal de enunciados como un modo de captar lo que se fuga del sentido. Captar la fuga de sentido por un sin-sentido.(1)
En el Seminario 13, llamado El objeto del psicoanálisis (aún no establecido), Lacan subraya que el objeto del psicoanálisis es el objeto a. Respecto a esto, en la clase inaugural del curso que hoy se puede leer en el texto, Acuña cometa que posiblemente la máxima dificultad conceptual que tenga la enseñanza de Lacan, al poner en juego su invento (el objeto a), sea correlativa de la máxima resistencia en el psicoanálisis, similar a cuando Freud introdujo la pulsion de muerte. Ya que en la trasmisión de la clínica analítica muchas veces no se notan los esfuerzos en contemplar la dimensión del objeto en el caso. Crear una hipótesis sobre el vació implica un esfuerzo, sería estructurar un caso no a partir de lo que dijo sino de lo que quedo por decir. En ese elemento vació lo que puede hacer el psicoanálisis es poner allí una hipótesis que se verifica a-posteriori, esto seria llevar al extremo la hipótesis del inconsciente.
Antes de finalizar la reunión, Graciela Musachi, concluyó que no esta claro cual es el destino del objeto a en la ultima enseñanza de Lacan, si uno sigue por ejemplo las distintas definiciones que da Lacan en el Seminario 23, dónde el destino que tiene el concepto no es tan sencillo. Opina que aquello que sostiene a cada uno de nosotros en el campo freudiano, es “tener la certeza de que es un campo inconsistente, que podemos operar con estas distintas versiones del objeto y podemos obtener con eso una cierta eficacia. La única certeza que vamos a obtener es que no vamos a encontrar ni consistencia ni completud. El objeto en ese sentido parece ser el lugar indicado para mostrar esa inconsistencia, porque el destino en la enseñanza de Lacan es incierto, tal como lo define, como a.”
El lector podrá encontrar en esta publicación, un atento desarrollo de transmisión tanto de la enseñanza de Freud como de Lacan con relación al objeto en psicoanálisis. Siendo novedoso el modo de investigación, vías sus paradojas, que recorre de un modo exhaustivo, las distintas versiones de la noción de objeto (sobre el objeto de amor, de deseo y de goce; sobre los objetos de la pulsion; sobre el objeto de la angustia, el temor y el dolor; sobre el objeto en su estatuto de semblante y en relación a los tres registros; sobre el objeto en el fantasma y sobre sus diferentes funciones), presentadas como un aporte que invita a seguir investigando.-
(*)-Comentario realizado a partir de la presentación del libro Paradojas del objeto en psicoanálisis –Enrique Acuña (comp.) Leticia Garcia, Marcelo Ale, Germán Schwindt, Fátima Alemán, Laura Arroyo, Gisèle Ringuelet, Gustavo Gonzalez, Analía Carle, Daniela Ward, María Inés Garcia Urcola, Mauricio González, Cecilia Fasano. (Ediciones EDULP, La Plata), en el espacio de Lecturas Críticas, Centro Descartes, 28 agosto 2007.-
(1)- Acuña. E.: Entre paradojas, paradigmas y parodias. Microscopia N ª68-septiembre 2007.-
El martes 28 de agosto en el marco de la actividad de Lecturas Criticas del Centro Descartes, se llevó a cabo la presentación del libro Las paradojas del objeto en psicoanálisis. Dicha publicación, reúne una serie de trabajos compilados por Enrique Acuña (asesor y director de enseñanzas de la Asociación de Psicoanálisis de La Plata), quien en su curso anual dictado en el 2005, propuso abordar el objeto en psicoanálisis vías sus paradojas.
En torno a ello, cada uno de los integrantes del equipo docente fue abordando un determinado tema para la clase del Seminario de Estudios Analíticos (SEA), que luego se plasmó en un capítulo de este libro. El Programa de Enseñanzas en Psicoanálisis (PEP) estuvo ordenado por las siguientes 5 paradojas: la paradoja del concepto-sin representación, la paradoja de la causa-efecto, la paradoja del vació-tapón, la paradoja de la perdida-recuperación y la paradoja del lector-escritor.
La mesa encargada de dicha presentación estuvo a cargo de Graciela Musachi, Cecilia Fasano y Enrique Acuña, quienes conversaron a partir del libro, de la política y la transmisión del psicoanálisis.
Graciela Musachi se refirió al libro como un testimonio de la acción de Enrique Acuña en la ciudad de La Plata en favor del psicoanálisis de orientación lacaniana, y también el testimonio de la fuerte relación a la política del Proyecto Descartes, así como su liderazgo en un grupo donde ahora hay nombres propios que muestran una “lectura delicada y con palabras precisas” de la obra de Sigmund Freud orientada por Jacques Lacan.
Para Musachi, el tema del libro (propuesto en el 2005) parece anticipar el nombre del próximo congreso de la AMP, que tratará sobre el objeto a en la experiencia analítica, cuando en ese momento no sabíamos de que se iba a hablar en el 2008, y nos dice :
“Cuando lean el libro verán que el objeto en psicoanálisis aparece como mirada, como causa, como objeto de amor, como agalma, como objeto de la pulsion, como falo, objeto de la angustia, como voz, como objeto perdido, como plus de goce, como encarnación; pero el rasgo novedoso que a mí me parece un hallazgo verdaderamente, es la perspectiva de la serie de paradojas respecto del objeto, que aísla y argumenta cada articulo”.
Respecto de las cuestiones generales y aledañas a la constitución del libro, fueron muy bien descriptas por Cecilia Fasano, quien mencionó cómo el programa propuesto por E. Acuña entusiasmó de entrada por ser diferente a los anteriores, ya que implicaba un recorrido por toda la obra de Lacan y además no estaba ordenado por conceptos como suele ser un programa de estilo universitario, sino que estaba ordenado por paradojas.
Estas paradojas se plantearon como un problema y enfrentaron al equipo docente a la exigencia de buscar desplegar esa aparente contradicción, para acercarse a la posibilidad de construir algún saber. Tampoco es anecdótico el contexto de la publicación, debido a que ese seminario estuvo a la altura de algunos acontecimientos ocurridos en ese entonces en el campo del psicoanálisis. Nos recuerda que fue el año que aparece en Francia el Libro negro del psicoanálisis, que en Argentina tuvo sus ecos, mediante algunos medios periodísticos que plateaban la agonía y abandono del psicoanálisis por los mismos psicoanalistas, sumado a la promesa de eficacia de algunas terapias breves y al avance farmacológico.
La respuesta en ese entonces del Colegio de Psicólogos de La Plata, fue la de organizar el II Encuentro Platense de Psicoanálisis, cuyo tema era Vigencia y eficacia del psicoanálisis en la cultura y en la sociedad; esto hacía resonar el anuncio sensacionalista sobre la muerte del psicoanálisis e invitaba a las asociaciones psicoanalíticas de la ciudad, a demostrar que el psicoanálisis gozaba de buena salud.
Lejos de la queja y de posiciones trágicas en torno al fin del psicoanálisis, opina C. Fasano, “el programa despertó interés por investigar, y bajo esa coyuntura hablar del objeto en psicoanálisis estuvo muy bien porque era oponer un programa de investigación frente a los aires apocalípticos”.
Por eso se trata también de un libro político donde “la teoría determina la practica que se ejerce, la practica interroga a la teoría y ambas diseñan una política, tanto a nivel de la organización institucional como en la dirección de una cura”. Se puede leer en el desarrollo de cada uno de los capítulos de este libro, como se conjugan estos tres términos: clínica, política y teoría. Fasano cita a German García, “no se trata de psicoanalizar la política tampoco de politizar el psicoanálisis, sino de entender que el psicoanálisis es una política”. También es bueno destacar que el texto esta editado por EDULP (Editorial de la Universidad de La Plata), que publica un libro cuyo programa no es para nada universitario, ya que esta abierto a la investigación y apela al uso de referencia nacionales que no son los nombres propios que justamente forman parte de la literatura psicoanalítica de la universidad, dando cuenta tanto de la alianza como de la relación de extimidad que se mantiene con dicha universidad.
Por su parte, Enrique Acuña enumeró las 5 influencias de lectura, que constituyeron el programa de trabajo colectivo y que permitieron luego el establecimiento del libro:
- Freud a través de Germán García (en una articulación que hace G. García a propósito de una traducción del alemán de 3 formas del objeto en Freud: die Sache, die Objekt y das Ding );
- Oscar Masotta a través de un texto publicado en la revista Versus en el año 2000, llamado El objeto metonímico (editado por primera vez en la revista española Sinthoma), donde subraya Masotta a partir de una distinción en el grafo del deseo, como hay un pequeño objeto metonímico que se desliza en el eje imaginario a partir del amor, culmina en el objeto del fantasma (como objeto de goce) y de ahí se desprende como objeto de deseo.
- Lewis Carroll, poeta y matemático, quien tenía una sensibilidad por las paradojas, especialmente en su análisis paródico que hace de una paradoja clásica griega de Zenón “Aquiles y la Tortuga”;
- Jacques Lacan, en especial el Seminario 11 y algunas cuestiones del Seminario 17;
- Jacques-Alaín Miller a partir de un capitulo de Los signos del goce llamado El objeto del psicoanálisis, entre otros textos.
Además, destaca, que el contexto de esas clases en el 2005 fue el Seminario de Estudios Analíticos que sigue la política del Centro Descartes en la medida que comenta El debate Freud-Lacan, al poner en tensión algunos textos de los cuales se desprenderían la cuestión de la paradoja, tomada como un instrumento de la enseñanza. Nos recuerda, que para Lacan (en L’Étourdit) la utilización de las paradojas lógicas en psicoanálisis es profundamente clínica, significa que la interpretación analítica, es la puesta en juego de una red paradojal de enunciados como un modo de captar lo que se fuga del sentido. Captar la fuga de sentido por un sin-sentido.(1)
En el Seminario 13, llamado El objeto del psicoanálisis (aún no establecido), Lacan subraya que el objeto del psicoanálisis es el objeto a. Respecto a esto, en la clase inaugural del curso que hoy se puede leer en el texto, Acuña cometa que posiblemente la máxima dificultad conceptual que tenga la enseñanza de Lacan, al poner en juego su invento (el objeto a), sea correlativa de la máxima resistencia en el psicoanálisis, similar a cuando Freud introdujo la pulsion de muerte. Ya que en la trasmisión de la clínica analítica muchas veces no se notan los esfuerzos en contemplar la dimensión del objeto en el caso. Crear una hipótesis sobre el vació implica un esfuerzo, sería estructurar un caso no a partir de lo que dijo sino de lo que quedo por decir. En ese elemento vació lo que puede hacer el psicoanálisis es poner allí una hipótesis que se verifica a-posteriori, esto seria llevar al extremo la hipótesis del inconsciente.
Antes de finalizar la reunión, Graciela Musachi, concluyó que no esta claro cual es el destino del objeto a en la ultima enseñanza de Lacan, si uno sigue por ejemplo las distintas definiciones que da Lacan en el Seminario 23, dónde el destino que tiene el concepto no es tan sencillo. Opina que aquello que sostiene a cada uno de nosotros en el campo freudiano, es “tener la certeza de que es un campo inconsistente, que podemos operar con estas distintas versiones del objeto y podemos obtener con eso una cierta eficacia. La única certeza que vamos a obtener es que no vamos a encontrar ni consistencia ni completud. El objeto en ese sentido parece ser el lugar indicado para mostrar esa inconsistencia, porque el destino en la enseñanza de Lacan es incierto, tal como lo define, como a.”
El lector podrá encontrar en esta publicación, un atento desarrollo de transmisión tanto de la enseñanza de Freud como de Lacan con relación al objeto en psicoanálisis. Siendo novedoso el modo de investigación, vías sus paradojas, que recorre de un modo exhaustivo, las distintas versiones de la noción de objeto (sobre el objeto de amor, de deseo y de goce; sobre los objetos de la pulsion; sobre el objeto de la angustia, el temor y el dolor; sobre el objeto en su estatuto de semblante y en relación a los tres registros; sobre el objeto en el fantasma y sobre sus diferentes funciones), presentadas como un aporte que invita a seguir investigando.-
(*)-Comentario realizado a partir de la presentación del libro Paradojas del objeto en psicoanálisis –Enrique Acuña (comp.) Leticia Garcia, Marcelo Ale, Germán Schwindt, Fátima Alemán, Laura Arroyo, Gisèle Ringuelet, Gustavo Gonzalez, Analía Carle, Daniela Ward, María Inés Garcia Urcola, Mauricio González, Cecilia Fasano. (Ediciones EDULP, La Plata), en el espacio de Lecturas Críticas, Centro Descartes, 28 agosto 2007.-
(1)- Acuña. E.: Entre paradojas, paradigmas y parodias. Microscopia N ª68-septiembre 2007.-
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